Atracción inevitable – Leanne Banks

Atracción inevitable - Leanne Banks

Atracción inevitable (2009)
Pertenece a la temática Hombre del mes
Título Original: Billionaire extraordinaire (2009)
Serie: 1º Los Medici – 3º El Club de los Billonarios
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Deseo 1668
Género: Contemporáneo
Protagonistas: Damien Medici y Emma Weatherfield

Argumento:
Se vengaría… a través de la seducción.
Por fin Damien podría vengar a su familia. Y la clave para conseguirlo estaba en
manos de su encantadora secretaria, Emma Weatherfield. Ella podría revelarle la
privilegiada información que tan desesperadamente necesitaba. Pero, para
conseguir la confianza de Emma, antes tenía que ganarse su amor.
Llegar al corazón de Emma Weatherfield fue más fácil de lo que había imaginado;
hacerlo sin quedar atrapado él mismo en sus redes, sin embargo, no era algo que
el millonario hubiese anticipado.

Capítulo 1
Lo único que tenía que hacer era fingir.
Lo único que tenía que hacer era seguir siendo la ayudante ejecutiva eficiente, leal y discreta que había sido durante tanto tiempo. Emma Weatherfield llevaba fingiendo desde los seis años y aquello no tenía por qué ser diferente.
A las 6:45 a.m., la puerta de su despacho en la empresa Megalos-De Luca se abrió y Emma tuvo que enfrentarse con un hombre alto de pelo y ojos negros que la miró de arriba abajo.
No lo esperaba hasta más tarde y su mirada oscura le puso la piel de gallina. Le habían dicho que Damien Medici era una versión atractiva de Satanás y no podía estar más de acuerdo. No había una gota de dulzura en sus duras facciones y la cicatriz que cruzaba su mejilla sólo servía para acentuar su reputación de hombre inflexible.
Su pulso se había acelerado, pero intentó mostrarse serena.
—Señor Medici —lo saludó.
—Emma Weatherfield —dijo él, ofreciéndole su mano.
Emma vaciló durante una décima de segundo antes de estrecharla. Después de todo, aquel hombre estaba allí para poner patas arriba lo único que le había dado estabilidad a su vida.
A pesar de las protestas de la dirección de Megalos-De Luca, el presidente, James Oldham, había insistido en contratar una empresa externa para dirigir una reorganización estructural, con el objetivo de recortar gastos y aumentar los beneficios. Y Damien Medici había amasado su fortuna eliminando puestos de trabajo.
Pero ella tenía un trabajo que hacer, se recordó a sí misma mientras estrechaba su mano. La callosidad de la palma la sorprendió. Damien Medici era el presidente de una empresa millonaria, no tenía necesidad de trabajar con las manos.
Pronto sabría la respuesta a esa pregunta. Sabría las respuestas a todas sus preguntas y las de sus jefes porque, durante unas semanas, su trabajo consistiría en averiguar todo lo que pudiera sobre los planes de Damien Medici e informar de ello a los vicepresidentes de Megalos-De Luca, o MD como solían llamarla, a quienes les debía su nueva vida.
—Puedes llamarme Damien cuando estemos solos. Lo de señor Medici lo reservaremos para otros momentos —dijo él—. Me habían dicho que eras muy eficiente, pero no esperaba que llegases tan temprano a la oficina.
—Es una costumbre —sonrió Emma, apartando la mano—. Como es un nuevo puesto, quería estar preparada.
—¿Y lo estás? —preguntó Damien, mirando alrededor.
«No», pensó ella.

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