El amor que vino del mar – Lilian Darcy

El amor que vino del mar - Lilian Darcy

El amor que vino del mar – Lilian Darcy

Por el bien del reino…
Dirigido a: El rey Loucan de Pacífica
De: Su leal súbdito Carrag
Recibimos con gran alegría el mensaje en el que nos comunicaba que había
localizado a tres de los cuatro hermanos perdidos. Según tenemos entendido, la
mayor de ellos, la bella Thalassa, continúa desaparecida. Por eso le rogamos que la
encuentre y le pida que reine a su lado. Señor, ha afirmado que desea un
matrimonio de conveniencia con el fin de asegurar la paz en nuestro territorio.
Loucan, querido rey y amigo, yo sé que intentará convencerla por todos los
medios si ella no accede. Pero no cierre su corazón herido a ella pues, por lo que
recuerdo, Lass es un alma noble. Trátela bien y será suya… en cuerpo y alma.

PRÓLOGO
AQUELLA vez se encontraron en un bar. Loucan se encontraba a gusto en sitios
como aquel; en el pasado había trabajado en uno durante seis meses y el fuerte olor a
cebada le era familiar. Los demás clientes del bar no parecían encontrar nada extraño
en los dos hombres sentados en un oscuro rincón, enfrascados en una conversación.
-¿Cómo te va la vida matrimonial? -le preguntó a Kevin Cartwright.
Parecía una pregunta sin mayor importancia, pero no lo era.
-Está bien -contestó Kevin.
¡Ya, claro! El hombre estaba luchando por no sonreír, pero no lo consiguió.
Obviamente, estar casado con Phoebe Jones era mucho mejor de lo que pretendía dar
a entender.
-He traído fotos de la boda, por si quieres verlas -añadió Kevin.
Pero Loucan no quería perder el tiempo con algo tan trivial como las fotos de una
boda.
-¿Por qué me da la impresión de que es demasiada distracción? ¿Has hecho algún
progreso en la localización de Thalassa desde que te casaste?
Kevin se incorporó en la silla, dio un trago a su cerveza y maldijo.
-¿A qué viene esto, Loucan? -exigió saber Kevin-. Pensé que íbamos a celebrar
tres éxitos, no lanzarnos acusaciones por un fallo.
Loucan lo ignoró.
-¿Has encontrado algo? Llevas cuatro años trabajando en esto de manera
intermitente. Phoebe, Kai y Saegar han sido encontradas, y aunque suponga un éxito,
no sirve de nada sin Lass. Ella debe ser tu principal preocupación. Necesito resultados
y tengo que preguntarme si el matrimonio con Phoebe no estará minando tu entusiasmo
en este caso.
-Tranquilo, Loucan -dijo Kevin, recostándose en la silla y moviendo la cabeza
mientras daba vueltas al vaso de cerveza.
Pero Loucan no se dejó engañar por aquella aparentemente tranquila actitud.
Ambos eran hombres fuertes, directos y seguros de sí mismos; y él había utilizado
aquella táctica del ataque directo para conseguir respuestas directas del hombre al
que había contratado para encontrar a los cuatro hermanos perdidos del reino de
Pacífica.
Pero Kevin no lo decepcionó. Se inclinó hacia Loucan, dio otro trago a su cerveza
y lo miró fijamente con sus intensos ojos azules.
-¿Quieres la verdad? De acuerdo; lo único que he sacado en claro de haber
encontrado a los otros tres es darme cuenta de los hechos.
-¿Qué hechos? -preguntó Loucan-. Me interesan los hechos, me gustan.
-No nos queda nada para seguir investigando; no tuvimos mucho para empezar y
casi todos los caminos que seguimos acabaron en punto muerto -le dijo-. Tanto
Thalassa como Cyria son nombres poco corrientes, y aunque he buscado en todos los
archivos y bases de datos que existen en los dos hemisferios, no he encontrado nada.

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