La mujer ideal – Leslie Kelly

La mujer ideal - Leslie Kelly

La mujer ideal (2007)
Título Original: Make me over (2004)
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Tentación 236
Género: Contemporáneo
Protagonistas: Drew Bennett y Tori Lyons

Argumento:
Jamás habría pensado que descubriría a la mujer ideal
El profesor Drew Bennett estaba entusiasmado con la oportunidad de poder promocionar su último libro en televisión… aunque para ello tuviera que participar en un reality show. No sería tan duro; sólo tenía que convertir a cinco jóvenes pueblerinas en señoritas. Lo que Drew no sospechaba era que el premio era él…
Tori Lyons había accedido a hacer el ridículo delante de millones de personas sólo para cumplir una promesa, pero sería la primera en marcharse, de eso estaba segura… Hasta que se enamoró locamente del guapísimo profesor y se dio cuenta de que, si jugaba bien, el premio sería el corazón de Drew.

Prólogo
—Si crees que voy a volver a trabajar en un reality, estás loco.
Jacey Turner miró fijamente a su padre, que la observaba desde el otro lado del gran escritorio de su despacho en Hollywood. No podía creerse que acabara de pedirle que fuera la operadora de cámara principal en su último proyecto. Lo peor de todo era saber por qué se lo pedía.
Estaba casi arruinado. Burt Mueller, el rey de la televisión en los setenta, llevaba unos cuantos años de fracasos encadenados. Todo el mundo sabía eso, pero nunca pensó que iba a llegar a esos extremos.
—Hablo en serio, cariño. Te necesito.
—Estás loco —repitió ella—. O a lo mejor has vuelto a probar esas pastillitas con las que experimentaste en los sesenta.
Su padre sonrió mientras se señalaba su propio rostro, que había recibido no hacía mucho otra sesión de Botox contra las arrugas. Parecía la cara de un hombre de cuarenta años, no de alguien dos décadas mayor.
—¿Crees que me envenenaría con drogas después de todo lo que me he gastado en cirugía plástica?
Ella miró con intención el cigarrillo que se consumía en el cenicero. Y eso que, como en el resto de Los Ángeles, en ese edificio también estaba prohibido fumar. Parecía no importarle.
—El tabaco al menos no me daña el exterior, que es más importante para mí ahora mismo que mis pulmones —repuso su padre encogiéndose de hombros.
No podía creerse cómo alguien podía decir algo tan superficial, pero la verdad era que, de su boca, sonaba sincero. No pudo evitar reírse.
—Ya verás cuando empiecen a salirte arrugas alrededor de la boca por culpa de tener siempre un cigarrillo encendido entre los labios…
—Te metes conmigo porque te importo.
Era verdad y él lo sabía. Pero no contestó, simplemente se acomodó más en la silla y puso los pies encima de su escritorio.
—Muy bien, sé sincero, ¿de verdad estás tan mal? Con el éxito que tuviste con Ven a cenar y lo que te queda de eso, podrías vivir lujosamente hasta los noventa.
—Estás pensando en los éxitos televisivos de ahora, no de los setenta. No me queda nada de entonces. ¿Por qué te crees que estrellas de series de éxito entonces como Con ocho basta o M.A.S.H. han tenido que aceptar después todo tipo de películas de serie B y telefilmes? Jacey esperó a que su padre concluyera sin dejar de mirarlo.
—Lo han hecho para no tener que acabar trabajando de camareras o limpiando zapatos en la estación. Todos los beneficios se los llevaban entonces los estudios.

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