Recompensa de amor – Catherine George

Recompensa de amor - Catherine George

Catherine George – Serie La dinastía Dysart 2 – Recompensa de amor

Cuando el atractivo italiano Lorenzo Forli se le declaró, Jess pensó que quería
casarse con ella porque la amaba. Jess no tenía reparos en hacer el amor con su
futuro marido. Pero él no le había contado algo acerca de su pasado. ¿Podría ser que
hubiera empleado todos los medios a su alcance tan solo para conseguir lo que de
verdad quería… seducirla para llevarla a la cama?

Capítulo 1
En el pub atestado hacía calor, estaba lleno de humo y de hombres trajeados que
hablaban de negocios durante el almuerzo. Jess miró su reloj con impaciencia,
deseando que Simon se diera prisa, luego alzó la vista para observar a un completo
desconocido que la miraba con intensidad desde el otro extremo de la barra.
Experimentó una sensación extraña en el estómago cuando unos ojos oscuros de
párpados pesados se iluminaron con un reconocimiento incrédulo al encontrarse con los
suyos. Miró por encima del hombro, convencida de que debía estar contemplando a
otra mujer, pero no había nadie más a la vista.
Volvió a mirarlo, lo que fue un error. En esa ocasión no pudo apartar la vista.
Sintió calor en la cara. Irritada, se ordenó dejar de estar sentada como un conejo
hipnotizado mientras el hombre se olvidaba de su copa y se abría paso entre la gente.
Pero antes de que pudiera llegar hasta ella, se le unieron otros dos hombres y le
bloquearon el camino. El desconocido se encogió de hombros con pesar y Jess al final
rompió el contacto visual. Entonces se dio cuenta de que uno de sus acompañantes era
el señor Jeremy Lonsdale, irreconocible durante un momento sin su peluca y toga de
abogado. Pero cuando el tercer miembro del trío giró la cabeza, jadeó consternada.
Era demasiado familiar, con ojos que centellearon una afrenta incrédula cuando Jess
se asustó al verlo, giró en redondo y huyó del pub, con Simon Hollister, su asombrado
compañero de comida, detrás de ella.
Esquivó el tráfico y corrió como un ciervo hasta el tribunal, para someterse al
habitual proceso de seguridad del interior. Aún respiraba de forma entrecortada
cuando Simon la alcanzó en el restaurante del jurado.
-¿A qué diablos se debió eso? -jadeó.
-El fiscal… estaba allí. Con amigos – respiró hondo-. Uno de ellos era Roberto
Forli, el ex novio de mi hermana -concluyó. Simon silbó.
-Y a nosotros, miembros del jurado, se nos prohíbe cualquier contacto con
alguien sobre el caso.
-Exacto.

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*