Su Héroe Secreto – Lilian Darcy

Su Héroe Secreto - Lilian Darcy

Su Héroe Secreto (25.06.2003)
Título Original: Pregnant and Protected (2002)
Editorial: Harlequín Ibérica
Sello / Colección: Julia 1382
Género: Contemporáneo
Protagonistas: Daniel Lachlan y Lauren Van Schuyle

Argumento:
Tenía el guardaespaldas más sexy del mundo.
Lauren Van Schuyler tardó varios meses en conocer la identidad del hombre que le había salvado la vida a ella y al hijo que llevaba dentro. Él la había tranquilizado y luego había desaparecido en mitad del caos.
Pero nada más ver a Daniel Lachlan, su nuevo guardaespaldas, el corazón le dio un vuelco, ¡era él! El guapo padre soltero intentaba que su relación se limitara al terreno profesional. Sin embargo, Lauren se sentía demasiado segura y valorada junto a Daniel. Y, a medida que pasaba el tiempo, se iba intensificando lo que sentía por el esquivo héroe. ¿Podría resistirse Daniel al empeño de la futura madre de hacerse un hueco entre sus brazos… y en su corazón?

Capítulo 1
Tan solo unos segundos bastaron para que el mundo de Lauren Van Shuyler cambiara por completo. Oyó que un hombre gritaba:
—¡Cuidado con la grúa! ¡Cuidado con la maldita grúa!
Demasiado tarde. La fachada que estaba inspeccionando, construida con ladrillos en el siglo diecinueve, osciló hacia delante y bloqueó la luz que llegaba del cielo en aquella fresca tarde de mayo. Se oyó un repiqueteo de ladrillos cayendo, primero unos pocos, luego muchos más. La fachada de tres plantas cayó como a cámara lenta contra el andamio que rodeaba el edificio.
Varias plataformas salieron disparadas como si fueran simples naipes.
—¡Atrás! ¡Atrás! —gritó el mismo hombre. Algo pesado y cálido cayó de pronto sobre Lauren y la envió contra el suelo. Enseguida notó que era el cuerpo de un hombre. Este la sujetó con fuerza y giró sobre sí mismo. El movimiento los hizo caer de costado en un estrecho canal que había en el suelo de cemento justo un segundo antes de que varias de las plataformas del andamio cayeran sobre ellos, seguidas de un estruendo de ladrillos.
Durante al menos un minuto, Lauren temió que había llegado su hora. El sonido fue como el estallido de una bomba. El polvo que se alzó al instante penetró en su boca y nariz. Sintió una dolorosa punzada en la espinilla seguida de una extraña sensación de calidez.
No podía moverse. La oscuridad era total, tan gruesa y táctil como si fuera pintura. Solo supo que estaba llorando porque notó la agitación de su pecho, y supo que el hombre tumbado junto a ella aún vivía porque el intenso temblor que notaba no procedía de su cuerpo, sino del de él. Nunca había sentido un miedo tan intenso, y nunca le habían dolido tantas partes del cuerpo a la vez. El estruendo comenzó a remitir y oyó que el hombre hablaba.
—¿Te encuentras bien? ¿Estás viva?
—Sí, estoy viva —Lauren dejó escapar varios sollozos que sonaron como hipo—. Estoy viva.
—Bien. Eso está bien. Eso es algo —el cuerpo del hombre se estremeció una vez más y luego quedó quieto.
—¿Ha terminado ya? —preguntó Lauren—. El… el derrumbamiento…
Lo único que puso sentir fue el aliento del hombre, pesado y lento contra su cuerpo. Sintió molestias en el estómago y quiso abrazárselo, pero no podía mover los brazos. Uno lo tenía estirado a lo largo del canal de cemento. El otro estaba presionado tras ella.
—Creo que ya no oigo nada —dijo el hombre —. ¿Puedes moverte?
—No mucho.

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