Tuyo para siempre – Leanne Banks

Tuyo para siempre - Leanne Banks

Tuyo para siempre (2000)
Pertenece a la Temática Hombre del mes
Título Original: Her forever man (2000)
Serie: 1º Logan
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Deseo 960
Género: Contemporáneo
Protagonistas: Brock Logan y Felicity Chambeau

Argumento:
La familia Logan siempre había tenido suerte con su negocio de ganadería, pero
nunca había tenido éxito en el amor. Sin embargo Brock, el primogénito,
esperaba romper esa tradición con la provocativa Felicity Chambeau.
Brock sabía que tendría que mantener un firme control sobre aquella chica de
ciudad, o le organizaría un zafarrancho en su propiedad de Texas… y en su
corazón. Pero la irresistible pasión que surgió entre los dos destruiría su férreo
control para siempre…

Capítulo Uno
Era enorme.
Mientras la lluvia caía a raudales y el taxista hacía sonar la bocina, Felicity subió al porche de los Logan y se encontró con la fría mirada azul de un hombre alto y musculoso. No era sólo la altura, todo él parecía fuerte, comenzando por la mandíbula. Tenía los hombros anchos y apoyaba las grandes manos en las caderas. Los vaqueros remarcaban sus poderosos muslos y largas piernas. Tenía el aspecto de un hombre directo que no estaba dispuesto a soportar tonterías, y mucho menos una señorita de Nueva York con el corazón roto.
Un trueno retumbó, haciendo que Felicity se estremeciera. Nunca le habían gustado las tormentas eléctricas. Tomó aire e intentó sonreír.
—Hola, soy Felicity Chambeau.
No extendió la mano. Podría estrujársela. Era un pensamiento tonto, pero era de noche, estaba cansada y él era enorme.
—Ha llegado temprano —dijo él, mirándola.
—Yo, yo —cerró la boca de golpe. No estaba dispuesta a tartamudear porque un hombre enorme le dirigiese una dura mirada—. Mis abogados se pusieron en contacto con sus abogados varias veces durante las últimas semanas. Es una noche espantosa. No quiero incordiar, así que si me dice donde me alojo…
—Mi capataz, su mujer, sus dos hijos y su bebé de una semana están donde usted se quiere alojar.
—Oh.
—Podría pedirles que se mudasen a otro lado —dijo él.
—Oh, no —dijo Felicity, perdida—. No puede hacer eso.
Él asintió con la cabeza.
—Se alojará aquí.
¿Con él? Felicity tragó. Parecía que él estaba tan ilusionado con la perspectiva como ella.
—¿Y usted es el señor Logan?
—Brock Logan —dijo él, girando la cabeza levemente.
Ella le vio la cicatriz en la mejilla. Un tajo de una pulgada que molestaría a un artista, pero a Felicity le causó curiosidad. Él le silbó al taxista y señaló con firmeza el porche. El conductor rápidamente descargó sus tres maletas y dos bolsos.
Felicity pagó al taxista y luego miró hacia arriba. Brock Logan miró consternado su equipaje y luego se frotó la frente. Dio un paso hacia delante y ella instintivamente retrocedió. Él dio otro paso y ella volvió a retroceder. Él entrecerró los ojos y ella dio otro paso atrás, pero perdió pie porque no tenía dónde apoyarse.

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