Viejos rencores – Lilian Darcy

Viejos rencores - Lilian Darcy

Viejos rencores (1999)
Título Original: Wanting Dr. Wilde (1998)
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Bianca 1050
Género: Contemporáneo
Protagonistas: Luke Wilde y Francesca

Argumento:
Luke Wilde había sido un rebelde en su juventud, pero cuando volvió a su pueblo natal a hacerse cargo de la consulta de su padre, era un hombre distinto al que conoció Francesca. Ahora era el doctor Wilde, su único rival, resuelto a demostrar al pueblo que los había condenado a su padre y a él que estaba equivocado.
Cuando el trabajo los reunió, Luke se vio obligado a admitir que había algo más en Francesca que la inocente adolescente que él había conocido. ¿Era posible que ella no supiera que su propio padre había sido el responsable de arruinar la reputación de la familia Wilde?

Capítulo 1
—Acabarás viendo fantasmas en cada esquina —se rió el doctor suplente, Presten Stock.
—¿Fantasmas?
Francesca Brady estaba sorprendida.
—De tu pasado —aclaró él—. No sabía que habías crecido en esta ciudad.
—Sí, pero me fui a los dieciocho años —dijo ella un poco a la defensiva—. Y ahora tengo treinta. Doce años y apenas algunas visitas de vacaciones, ya que mis padres solían irme a ver a Florida. Dudo mucho poder encontrarme con fantasmas.
—Ah, pero es así exactamente como aparecen los fantasmas —él agitó una mano de perfecta manicura—. Cuando no has vuelto. No tienes posibilidades de superar el pasado con recuerdos más recientes.
—Parece como si creyera que mi pasado hubiera sido particularmente sombrío, doctor Stock.
Él pareció considerar aquel corto almuerzo como su oportunidad de hacer sabias afirmaciones acerca de muchas materias. Ya había atacado verbalmente la vida social de Darrensberg, sus oportunidades de compras y a muchos de sus ciudadanos. ¡Ahora le había tocado a ella!
—Cariño, todo el mundo tiene un pasado sombrío.
—Yo no —dijo ella con ardor—. Yo tengo un pasado muy agradable. Una madre estable y cariñosa, un padre con éxito y respetado en su profesión y un hermano y hermana mayores con los que me llevaba muy bien. En definitiva, una infancia feliz. No habrá fantasmas.
—Si tú lo dices…
Hubo un breve silencio mientras los dos empezaban el plato principal. Francesca había decidido invitar al doctor Stock al mejor restaurante de Darrensberg como gesto de despedida, pero estaba empezando a pensar que no se lo merecía. Él había cotilleado de todo lo que se movía bajo el sol, pero apenas había hablado de la consulta de familia que había llevado durante tres meses y de la que ella iba a hacerse cargo. ¿Por qué su padre lo habría escogido a él? Le preocupaba un poco. Decidió devolver la conversación a los temas profesionales sin rodeos y empezó con rapidez después de tomar un bocado de exquisito salmón:
—Bien, el ataque al corazón de mi padre fue a finales de febrero y usted se encargó de la consulta entonces. Dentro de un minuto me gustaría que me hablara de los pacientes que considere que debe darme alguna información especial, pero aparte, ¿hemos perdido pacientes desde el fallecimiento de mi padre? ¿Ha mostrado alguien insatisfacción por el cambio? —decidió ser un poco más diplomática—. Después de todo, fue tan repentino… Comprenderá que papá estuvo aquí de médico

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